A los 65 años perdí la visión, ¡pero esta bebida la recuperé!

La pérdida de la visión es una de las experiencias más aterradoras que puede enfrentar una persona. A los 65 años, comencé a notar que mis ojos no respondían como antes: las letras se volvían borrosas, las caras se distorsionaban, y la oscuridad empezó a apoderarse de mi mundo. Después de consultar con varios oftalmólogos, me diagnosticaron una degeneración macular relacionada con la edad, una enfermedad que afecta a la parte central de la retina y puede llevar a la ceguera.