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Visión borrosa repentina
Un cambio repentino en la claridad visual puede ser signo de un accidente cerebrovascular, hipertensión grave o diabetes descontrolada. No lo tomes a la ligera.
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Ojos amarillos
El color amarillento en la parte blanca de los ojos (esclerótica) es un signo clásico de ictericia, asociado con problemas hepáticos como hepatitis o daño hepático severo.
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Pérdida de visión periférica
Si de repente no puedes ver bien por los lados, puede tratarse de un signo de glaucoma, una enfermedad que puede causar ceguera permanente si no se trata a tiempo.
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Manchas oscuras o destellos
Ver manchas negras, flashes de luz o una “cortina” que cae sobre tu vista puede indicar un desprendimiento de retina. ¡Corre al oftalmólogo!
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Ojos saltones
Unos ojos que parecen sobresalir pueden ser señal de hipertiroidismo, especialmente enfermedad de Graves. También podría haber un tumor detrás del ojo.
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Pupilas de diferente tamaño
Si notas que una pupila es más grande que la otra y no hay una explicación (como una gota oftálmica), puede tratarse de una afección neurológica grave.
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Sequedad extrema y enrojecimiento persistente
Estos síntomas pueden estar relacionados con enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren o artritis reumatoide.
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Visión doble
Ver doble (diplopía) puede ser signo de daño en los nervios, esclerosis múltiple o incluso un aneurisma.
Los ojos hablan, y cuando lo hacen con señales como estas, hay que escuchar. No dejes pasar estas advertencias. Si notas alguno de estos signos, consulta a un médico de inmediato. Tu salud visual —y general— puede depender de ello.