Ahorrar gas en casa no solo beneficia tu bolsillo, sino que también ayuda a reducir el impacto ambiental. Un técnico en sistemas de calefacción y gas recomienda un consejo simple pero muy efectivo: dar mantenimiento regular a tu calentador de agua y revisar posibles fugas.
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Muchas veces, los hogares desperdician gas sin darse cuenta, principalmente por el mal estado del calentador o conexiones defectuosas. Un calentador sucio o con sarro en el interior necesita más energía (y por lo tanto más gas) para calentar el agua. Por eso, limpiar el calentador una vez al año, especialmente en zonas con agua dura, puede mejorar su eficiencia hasta en un 30%.
Además, es fundamental revisar las conexiones de gas con agua jabonosa: si ves burbujas, es señal de una fuga. Estas fugas, aunque pequeñas, pueden representar un gasto importante a lo largo del tiempo y son un riesgo para la seguridad. Un técnico certificado puede hacer una inspección completa y asegurarse de que todo esté en buen estado.
Otra recomendación práctica es aislar los tubos de agua caliente, especialmente si recorren espacios fríos como patios o azoteas. Esto evita que el calor se pierda en el trayecto, lo cual reduce el tiempo que el calentador necesita estar encendido.
Finalmente, cambiar hábitos también suma: duchas más cortas, apagar el calentador si vas a estar fuera varios días, y usar agua caliente solo cuando sea realmente necesario. Algunos modelos modernos de calentadores de paso consumen menos gas que los tradicionales, así que invertir en tecnología eficiente también puede ser una buena decisión a largo plazo.
En resumen, un técnico aconseja realizar un mantenimiento preventivo anual, revisar fugas y optimizar el uso del gas con hábitos sencillos. Con estas acciones, no solo ahorrarás dinero, sino que harás tu hogar más seguro y eficiente.