Los ojos no solo son el reflejo del alma, también pueden ser ventanas a nuestro estado de salud general. Cambios en la apariencia, visión o estructura del ojo pueden ser señales de enfermedades ocultas que requieren atención médica. Aquí te presentamos 8 señales en tus ojos que podrían indicar problemas de salud y que no debes ignorar.
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Ojos amarillos (ictericia) Si la parte blanca de tus ojos se torna amarilla, puede ser una señal de problemas hepáticos, como hepatitis o cirrosis. Esta coloración es causada por un exceso de bilirrubina en el organismo.
Visión borrosa repentina Una pérdida de visión repentina o progresiva puede estar relacionada con diabetes, presión arterial alta o problemas neurológicos. No se debe pasar por alto.
Ojos secos o con ardor constante La sequedad ocular puede ser síntoma de enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren o el lupus. También puede aparecer por uso excesivo de pantallas o cambios hormonales.
Manchas negras o destellos de luz Ver “moscas volantes” o destellos sin una fuente de luz puede indicar desprendimiento de retina, una condición que requiere atención médica urgente para evitar la pérdida de la visión.
Ojeras pronunciadas o párpados hinchados Pueden ser signos de falta de sueño, retención de líquidos o problemas renales. Si son persistentes, se recomienda consultar a un médico.
Cambio en el color del iris (círculo gris o blanco) Un anillo grisáceo alrededor del iris, conocido como “arco senil”, puede aparecer con la edad, pero en personas jóvenes puede ser señal de colesterol alto.
Temblor en los párpados (miokimia) Aunque suele ser inofensivo y causado por estrés o fatiga, si persiste o afecta otras partes del rostro, podría estar relacionado con afecciones neurológicas.
Pupilas de diferente tamaño (anisocoria) Puede ser normal en algunas personas, pero también puede ser señal de lesiones cerebrales, infecciones o efectos secundarios de medicamentos.
Conclusión Nuestros ojos pueden alertarnos de afecciones internas mucho antes de que aparezcan otros síntomas. Ante cualquier cambio inusual, es recomendable acudir al oftalmólogo o al médico general. Escuchar lo que tus ojos dicen podría salvar tu salud… y tu vida.