Cuando se trata de mantener los huesos fuertes y prevenir fracturas, muchas personas piensan en el calcio como el principal nutriente. Sin embargo, existe una vitamina que desempeña un papel igual o incluso más importante en la salud ósea: la vitamina D.
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La vitamina D es esencial para la absorción del calcio en el intestino. Sin ella, aunque se consuma una dieta rica en calcio, este mineral no se aprovecha adecuadamente. Estudios científicos han demostrado que una deficiencia de vitamina D puede provocar debilitamiento óseo, mayor riesgo de caídas y fracturas, especialmente en adultos mayores.
Una investigación publicada en la revista The New England Journal of Medicine evidenció que la suplementación con vitamina D puede reducir el riesgo de fracturas óseas en más de un 34%, especialmente en mujeres postmenopáusicas y adultos mayores con deficiencia. Esta vitamina no solo fortalece los huesos, sino que también mejora el equilibrio y la función muscular, reduciendo así el riesgo de caídas, uno de los principales factores de fracturas en la vejez.
El cuerpo produce vitamina D de manera natural cuando la piel se expone a la luz solar. Sin embargo, muchas personas, especialmente aquellas que viven en climas fríos, usan protector solar constantemente o tienen poca exposición solar, presentan niveles bajos de esta vitamina. Por ello, en muchos casos se recomienda su obtención a través de suplementos o mediante alimentos como pescados grasos (salmón, sardinas), yemas de huevo, hígado y productos fortificados como la leche o cereales.
Además de fortalecer los huesos, la vitamina D participa en múltiples funciones del cuerpo, incluyendo el sistema inmunológico, el control de la inflamación y la salud cardiovascular.
En resumen, la vitamina D se posiciona como una de las más importantes aliadas en la prevención de fracturas óseas, con el potencial de reducir su incidencia en más de un 34% cuando se mantiene un nivel adecuado en sangre. Para quienes buscan cuidar su salud ósea, además de una dieta equilibrada, es fundamental asegurarse de tener una exposición moderada al sol y, si es necesario, considerar la suplementación bajo orientación médica.