¿Cómo saber si estás inflamado?
Cuando la inflamación apenas comienza, es común notar:
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Enrojecimiento o sensación de calor en alguna parte del cuerpo
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Hinchazón leve en zonas como tobillos, manos o articulaciones
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Dolor al tocar o moverte, aunque no haya un golpe
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Rigidez en las articulaciones, sobre todo al despertar
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Cansancio que no se quita fácilmente, en especial si la inflamación es interna
Si estas molestias duran varios días, lo ideal es consultar a un médico. Pero mientras tanto, puedes probar con algunos remedios naturales que suelen ayudar bastante.
Remedios caseros que pueden ayudarte
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Cúrcuma: Es muy conocida por su efecto antiinflamatorio. Puedes usarla en polvo para cocinar, tomarla en cápsulas o prepararla en infusión.
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Jengibre: Además de darle sabor a tus platillos, también ayuda con el dolor y la inflamación. Puedes tomarlo como té o rallarlo en tus comidas.
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Omega 3: Lo encuentras en pescados como el salmón y la sardina, y también en semillas como la chía o linaza. Ayuda a desinflamar desde dentro.
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Aloe vera: Si tienes una zona irritada o inflamada en la piel, su gel es muy calmante. También se puede tomar en jugo (con moderación), especialmente si hay inflamación en el estómago.
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Compresas frías o calientes: El hielo ayuda a bajar la hinchazón en golpes recientes. El calor es mejor si tienes rigidez o contracturas.
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Tés de manzanilla o romero: Ambos son suaves, pero efectivos para molestias leves. Una taza caliente puede hacer más de lo que imaginas.
Y recuerda: más allá de los remedios, lo que comemos y cómo vivimos también importa. Trata de comer menos azúcar, más verduras y frutas. Muévete un poco todos los días y duerme bien. A veces, esos pequeños cambios hacen la gran diferencia.