La lengua de vaca es uno de esos cortes que, aunque poco comunes en muchas cocinas modernas, guarda un lugar especial en la gastronomía tradicional de varios países latinoamericanos. Su textura suave y sabor profundo la convierten en un platillo exquisito cuando se prepara correctamente. Aquí te mostramos cómo cocinar una lengua de vaca de forma tradicional, logrando una carne jugosa, tierna y llena de sabor.
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Ingredientes:
1 lengua de vaca (1.5 a 2 kg)
1 cebolla grande
4 dientes de ajo
2 hojas de laurel
1 rama de apio
1 zanahoria
Sal al gusto
Pimienta negra entera
Agua suficiente para cubrir
Opcional: vino tinto, comino, clavos de olor
Preparación paso a paso:
Limpieza inicial: Lava bien la lengua bajo agua fría, retirando cualquier exceso de grasa o restos de sangre. Puedes dejarla en remojo en agua con vinagre por 30 minutos para eliminar impurezas y olores.
Cocción básica: Coloca la lengua en una olla grande junto con la cebolla partida en cuatro, los dientes de ajo, el apio, la zanahoria, las hojas de laurel, sal y algunas pimientas enteras. Cubre con agua y cocina a fuego medio durante 2.5 a 3 horas (o 1 hora y 15 minutos si usas olla de presión).
Retiro de la piel: Una vez cocida, retira la lengua del caldo caliente y déjala enfriar unos minutos. Cuando esté manejable, quita la piel externa con ayuda de un cuchillo; esta debe salir fácilmente.
Corte y segunda cocción (opcional): Puedes rebanarla en tajadas y saltearla con un sofrito de cebolla, pimientos, ajo, tomate y especias como orégano y comino. También puedes prepararla en salsa criolla, estofado o al vino.
Consejos adicionales:
Para un sabor más profundo, puedes dejarla marinando unas horas antes de cocinarla.
El caldo sobrante se puede colar y usar como base para sopas o arroces.
Si prefieres una textura aún más suave, deja la lengua reposar en el mismo caldo después de cocida por 30 minutos más.
Cocinar lengua de vaca puede parecer laborioso, pero el resultado vale totalmente la pena. Esta receta tradicional transforma un corte olvidado en un manjar digno de cualquier mesa familiar.