En medio del proceso legal que se lleva a cabo por la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set, la artista y cantante Zulinka Yadhira Pérez Lizardo, hija del legendario merenguero Rubby Pérez, recibió un millón de pesos dominicanos como parte de un acuerdo formal con los dueños del establecimiento.
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Según los documentos presentados por la defensa de la empresa Inversiones E & L, S.R.L. —propietaria del Jet Set— y firmados el 28 de mayo de 2025, Zulinka suscribió un recibo en el cual reconoce haber recibido esa suma económica. Dicho pago se calificó como «una asistencia o apoyo económico destinado a cubrir y solventar gastos médicos, personales y cualquier daño o perjuicio sufrido», incluyendo el impacto que tuvo por su papel como empleada y miembro de la orquesta de su padre, quien lamentablemente falleció en la tragedia
El colapso del techo de la discoteca, ocurrido el 8 de abril de 2025 mientras Rubby Pérez interpretaba sus clásicos en escena, dejó un trágico saldo de 236 fallecidos y aproximadamente 180 heridos
Entre las víctimas mortales estaba el propio merenguero, lo que profundizó el dolor de la familia y encendió un fuerte debate público sobre responsabilidades y reparaciones.
Tan solo Zulinka aceptó el monto ofrecido, pero no lo hicieron sus otras dos hermanas con Rubby. Casiey Aileen Pérez Lebrón y Ana Beatriz Pérez Reynoso, hijas cuyo vínculo con el cantante proviene de otra relación, optaron por presentar una demanda en parte civil por RD$435 millones. Ese dinero tendría como destino la creación de un fondo de impacto para jóvenes dominicanos, orientado a promover la industria creativa, fomentar valores ciudadanos y generar entornos seguros para adolescentes en situación vulnerable
El documento legal presentado por la defensa de los Espaillat explica que el millón otorgado a Zulinka fue bajo plena capacidad de ambas partes, y que el fin era cubrir daños personales derivados del colapso.
Este acuerdo ha generado diversas reacciones en el país. Algunos sectores consideran el monto como simbólico dada la magnitud de la tragedia, mientras otros lo ven como un gesto de alivio para la joven, quien además sobrevivió al desplome y estuvo sobre el escenario durante el incidente.
El caso continúa en instancias judiciales penales, donde se juzga a Antonio y Maribel Espaillat por homicidio involuntario, acusados de negligencia grave tras identificarse fallas estructurales en el techo del local.
En paralelo, la familia Pérez busca justicia y medidas que impidan repetir tragedias similares.
En resumen, el acuerdo de RD$1 millón firmado por Zulinka no cierra el capítulo legal. Las otras partes de la familia mantienen acciones civiles y sociales de mayor envergadura y el proceso penal sigue en curso. La tragedia del Jet Set ha dejado secuelas económicas, emocionales y legales, así como un llamado urgente a la mejora de la seguridad en locales públicos de entretenimiento en la República Dominicana.