En un avance revolucionario para la ciencia genética y la reproducción, un grupo de investigadores japoneses logró por primera vez que nacieran ratones sanos utilizando material genético de dos padres machos, sin intervención de una hembra. Este experimento, liderado por el profesor Katsuhiko Hayashi de la Universidad de Osaka, marca un hito que podría transformar la comprensión de la reproducción y la biotecnología.
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El proceso consistió en tomar células de la piel de un ratón macho y convertirlas en células madre pluripotentes inducidas (iPS). Luego, los científicos lograron modificar genéticamente estas células para que perdieran el cromosoma Y (masculino) y adquirieran un segundo cromosoma X, es decir, se convirtieron en óvulos funcionales con carga genética exclusivamente masculina. Posteriormente, estos óvulos artificiales fueron fertilizados con esperma de otro macho y se implantaron en una madre sustituta.
De esta manera, los científicos obtuvieron ratones con dos padres genéticos masculinos y sin necesidad del óvulo de una hembra natural. Aunque la tasa de éxito fue baja —solo nacieron 7 crías vivas de más de 600 embriones implantados—, el experimento demostró que es biológicamente posible obtener descendencia viable a partir de dos individuos del mismo sexo.
Este logro plantea profundas implicaciones éticas, sociales y científicas. Por un lado, ofrece esperanza a parejas del mismo sexo que en el futuro podrían tener hijos biológicos sin necesidad de donantes de otro género. También abre nuevas rutas en el tratamiento de la infertilidad y en la conservación de especies en peligro de extinción.
Sin embargo, expertos advierten que este tipo de avances todavía está en una etapa temprana y que no es aplicable a humanos en el corto plazo. Además, los riesgos asociados a la manipulación genética y a la creación de óvulos artificiales requieren más estudios para garantizar la seguridad y la viabilidad a largo plazo.
El nacimiento de ratones de dos padres machos representa un paso audaz hacia el futuro de la biotecnología reproductiva. Aunque aún estamos lejos de ver aplicaciones clínicas en humanos, esta investigación desafía los límites conocidos de la biología y abre nuevas posibilidades sobre cómo concebimos la vida y la familia en el siglo XXI.