Desde hace mucho tiempo, la gente ha usado plantas para sentirse mejor, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Y es que una buena taza de té puede hacer más por tu estado de ánimo de lo que imaginas. Si estás pasando por ansiedad, tristeza, cansancio o simplemente un mal día, la naturaleza tiene algo para ti.
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Si lo tuyo es el estrés o la ansiedad, la manzanilla es un clásico. No falla. Es suave, ayuda a calmar los nervios y también mejora el sueño. Tomarte una taza antes de dormir puede hacer que descanses mejor y te despiertes más tranquilo.
Para esos días en los que te invade la tristeza, la hierba de San Juan (hipérico) puede darte un empujón. Se dice que ayuda a equilibrar los niveles de serotonina, esa sustancia que nos hace sentir bien. Eso sí, si estás tomando otros medicamentos, es mejor que lo consultes con un médico.
¿Te sientes molesto o frustrado? La melisa o toronjil puede ayudarte a soltar esa tensión. Tiene un efecto relajante que no solo calma la mente, también el estómago, que muchas veces resiente nuestras emociones.
Y si te sientes agotado o sin motivación, el romero puede ser una buena opción. Da energía, mejora la concentración y te ayuda a reenfocarte cuando estás con la cabeza en mil cosas.
Para quienes están lidiando con el miedo o la inseguridad, la lavanda es perfecta. Su aroma por sí solo ya calma, pero tomarla en infusión puede ayudarte a recuperar la paz interior.
Prepararlas es muy fácil: hierve agua, pon una cucharadita de la planta seca, deja reposar unos cinco minutos, cuela y disfruta. Lo mejor es tomarlas con calma, en un espacio tranquilo, como un momento para ti.
En resumen, las emociones forman parte de la vida, y a veces lo que necesitamos es algo simple que nos ayude a sobrellevarlas. Las infusiones son una manera natural y reconfortante de acompañarte en ese proceso. Escucha a tu cuerpo y date ese respiro.