Beber agua justo al despertar es un hábito sencillo que puede traer grandes beneficios para tu cuerpo. Aunque a veces no le damos importancia, esta costumbre puede ayudarte a arrancar el día con más energía y a que tu organismo funcione mejor desde temprano.
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Mientras dormimos, el cuerpo sigue trabajando: repara tejidos, regula funciones internas y elimina lo que no necesita. Al despertar, una buena forma de ayudarlo a continuar ese proceso es dándole agua. Hidratarte en ayunas ayuda a que tus órganos se activen, a que el sistema digestivo se ponga en marcha y a que el cuerpo elimine toxinas acumuladas durante la noche.
Uno de los beneficios más conocidos es que puede ayudarte a mejorar la digestión y prevenir el estreñimiento. También hay quienes notan una mejora en la piel con el tiempo, ya que el agua ayuda a mantenerla hidratada desde adentro.
Además, tomar uno o dos vasos de agua al despertar puede tener un efecto positivo en el metabolismo. Algunos estudios han encontrado que puede acelerar ligeramente el gasto calórico en reposo, lo cual resulta útil si estás buscando controlar tu peso o simplemente sentirte con más energía.
Beber agua en ayunas también favorece la circulación, mejora la oxigenación celular y hasta puede ayudarte con el aliento matutino, ya que contribuye a limpiar la boca y el estómago.
En Japón, por ejemplo, muchas personas toman agua al levantarse como parte de una rutina de salud preventiva. Aunque esta práctica tradicional aún necesita más estudios que la respalden, muchos especialistas coinciden en que empezar el día hidratado es un buen paso hacia el bienestar.
¿La recomendación? Beber entre medio litro y 600 ml de agua a temperatura ambiente al levantarte, de preferencia antes de lavarte los dientes o desayunar. Puede parecer algo pequeño, pero puede marcar una gran diferencia en cómo se siente tu cuerpo.
En resumen, tomar agua en ayunas es una forma fácil y natural de cuidar tu salud desde que comienza el día.