¿Qué son y por qué importan?
Los clavos de olor son los capullitos secos de un árbol originario de Indonesia, el Syzygium aromaticum. Su aroma es intenso y su sabor, bastante picante. Pero lo más interesante es que contienen eugenol, una sustancia con efectos antisépticos, antiinflamatorios y hasta analgésicos.
¿Qué pasa si los masticas?
-
Calman el dolor de muelas
Es uno de los usos más antiguos del clavo. Si alguna vez te ha dolido una muela, sabes lo desesperante que puede ser. Masticar uno de estos botones puede aliviar ese malestar gracias al eugenol, que actúa como anestesia natural y combate bacterias.
-
Combaten el mal aliento
Si te preocupa tu aliento, prueba con un clavo. Al tener efecto antibacteriano, elimina las bacterias que causan el mal olor y deja una sensación fresca en la boca.
-
Suben tus defensas
Gracias a su alto contenido de antioxidantes, el clavo ayuda a tu cuerpo a defenderse de infecciones. Consumirlo con frecuencia puede fortalecer tu sistema inmune.
-
Facilitan la digestión
Después de comer, masticar un clavo puede ayudarte si sientes pesadez, gases o inflamación. Estimula la digestión y hace que te sientas más ligero.
-
Previenen enfermedades
En épocas de frío o cuando hay virus por todos lados, el clavo puede ser un aliado. Tiene propiedades que ayudan a prevenir infecciones, especialmente las respiratorias.
¿Cómo tomarlos?
No hace falta exagerar. Con 1 o 2 clavos al día es suficiente. Lo ideal es hacerlo después de comer o cuando notes alguna molestia bucal. El sabor es fuerte, sí, pero te acostumbras… y los beneficios valen la pena.