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Dolor en el pecho: Es uno de los signos más comunes de un problema cardíaco. Puede sentirse como una presión, opresión o ardor, especialmente durante la actividad física o situaciones de estrés. Si el dolor no desaparece al descansar o se extiende al brazo, mandíbula o espalda, es una emergencia médica.
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Dificultad para respirar: Sentir que falta el aire al hacer esfuerzos mínimos o incluso en reposo puede indicar que el corazón no está bombeando sangre eficientemente. Este síntoma es común en la insuficiencia cardíaca.
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Palpitaciones o latidos irregulares: El corazón que late muy rápido, muy lento o de manera irregular (arritmias) puede ser señal de un problema eléctrico en el corazón. Si se acompaña de mareos o desmayos, debe evaluarse de inmediato.
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Fatiga extrema: Sentirse constantemente agotado, incluso después de descansar, puede ser una señal de que el corazón no está suministrando suficiente oxígeno a los tejidos del cuerpo.
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Hinchazón en piernas, tobillos o abdomen: La retención de líquidos puede deberse a que el corazón no está funcionando correctamente, lo que provoca acumulación en las extremidades inferiores.
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Mareos o desmayos: Una caída en la presión arterial o el flujo sanguíneo al cerebro puede causar estos síntomas y estar relacionada con enfermedades cardíacas graves.
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Sudoración excesiva sin causa aparente: Sudar profusamente, especialmente si se acompaña de dolor en el pecho o náuseas, puede ser un signo de infarto.
Reconocer estos síntomas a tiempo y buscar atención médica inmediata puede salvar vidas. Ante cualquier duda o sospecha, es recomendable consultar con un cardiólogo, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad cardíaca. La prevención, con una vida saludable y chequeos regulares, sigue siendo la mejor herramienta para cuidar el corazón.